lunes, 18 de mayo de 2015
Mis pequeños demonios
No estoy segura de querer que me recuerdes, o de querer recordarte. Lo único que sé es que no me recuerdo antes de ti. Dejó de existir un antes, para existir un ahora, pura decadencia en espiral, días y días que pasan tan rápido que por pasar, ni los veo, y yo estoy ahí, en medio de la corriente, pero no esa corriente que tanto describe Nietzsche, a mi no me arrastra, pero noto cada uno de los segundos que se escapan de mi mano, pasando por mis dedos, y que simplemente acaban cayendo en el olvido.
Triste y puñetero karma, creo que cada día nos entendemos mejor. Tan cruel, tan calculador.. cada día me gustas más.
Es triste darse cuenta de que, cuando caes en las garras del amor, no entiendes el significado de las canciones, sino todo lo contrario, los mitos se caen como pesadas piedras sobre tu pecho, oprimiéndote, angustiándote, matando todas las mariposas que habían sobrevivido al inverno pasado, dándote una falsa sensación del calor que debería llenar todo tu ser, de la sensación de tener miles de hormigas caminando sobre tu estomago desnudo, y quedándote... totalmente vacío. Ese vacío aterrador, del que cuando te miras en él, este te devuelve la mirada, fría, desoladora; que te hace sentir totalmente solo en el mundo, como si solo existieras tu y tu más absoluta tristeza y añoranza. Tu, y tu miedo a que te conozcan y huyan, aterrados de lo que creen conocer de ti. Tu y tus demonios.
Pero no todo es tan malo, no se está realmente solo en la soledad, del mismo modo que no siempre te sientes acompañado cuando estas rodeado de persona, o de máscaras de estas. Por suerte, o por desgracia, te tienes a ti. Soy de los que opina que solo nos llegamos a conocer realmente cuando estamos solos, aislados, y no existen interferencias entre la persona y el pensamiento, y eres solo tu, cuerpo y lo que no sea cuerpo, en esa eterna lucha por no redimirse frente al otro, como si corazón y mente pudieran tomar caminos distinto, y aún así llegar a ser una misma cosa.
Ni tan racional, ni tan pasional, el hombre es un artista trágico que aprendió a escribir el guión que más le convenía. Aunque sea un hombre roto, un náufrago en medio de un mar enfadado consigo mismo que solo puede romperse en la orilla para volver a renacer.. ¿Qué será de ti, puñetero actor, en este mundo de locos?
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario