"Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera, no lo conseguiría, Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y que tu pecho me parece un paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser". Julio CortázarPobre poeta endiablado, que ya conocía el significado del amor y le quitó la gracia a ese juego frenético que es el buscarle significado incluso cuando parece que no existe. Pero qué me van a enseñar a mi, que recién levantada, tirada en la cama retorciéndome de dolor, aunque sea Navidad, sin poder levantarme y únicamente con ganas de ver el mundo desde el cristal de mi ventana, si me dices que hay un hueco a tu lado, me inventaré una manera de volar hacia allá, aunque sea solo en sueños.
En ningún momento he afirmado que el amor sea posesión, porque eso no es amor, es necesidad, sin embargo, es bonito pensar que si te enamoras de una persona, una parte esa esencia se queda contigo, aunque sea solo metafóricamente, y puede que sea lo que me está pasando ahora, que te quiero, simple y llanamente.
¿Será, entonces, que el amor son metáforas que solo uno mismo entiende y sueños en una cama fría?
Podría estar días e incluso meses argumentando por qué el amor puede tener casi más caras malas que buenas, pero hoy no. Podría decirte que me da vergüenza admitir que hay días en los que no puedo mirarme al espejo, que aunque me adore, me tapo siempre en las fotos por miedo a descubrir que no soy como pienso, y que soy capaz de idealizar hasta a una roca, pero hoy no.
Hoy, ojerosa por estar cansada de dormir poco, floja por las cosas que solo las mujeres entenderían, y triste por echarte de menos a ti y a otros que ya no están, y a otros que ni si quiera estando están, te digo que quiero quererte, y que si para eso tengo que quererme a mi primero y siempre antes que a ti, lo haré, aunque a veces sea difícil y extraño, porque creo que mereces la pena. Que voy a luchar por lo que quiero llegar a ser y porque mis padres estén orgullosos de mi y porque un día me mire sin vergüenza ninguna y me quiera sana y plenamente.
Este es mi deseo de Navidad, porque nunca pido nada y me lo merezco: quiero llegar a ser feliz, y ojala sea contigo, y quiero no dejar de crecer nunca, que ser niña es un asco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario