jueves, 10 de diciembre de 2015

Mujer dormida

19:21

Me olvidé de vivir.

Tengo que empezar a aceptarme como soy.

Y es fácil de decir, lo hacemos constantemente, pero todos sabemos que es una serpiente que se muerde su propia cola y al final se devora a si misma.

Quiero ser libre y mía, quiero no pertenecer a nadie que no sea yo y crecer muchísimo, ampliar mis 
vivencias y aprender de ellas. Quiero fallar tantas veces como pueda, quedarme tirada en lo más profundo de esa espiral y llorar a mares, porque creo que soy increíblemente bonita cuando lloro por algo que me importa o me duele (porque los ojos que lloran son sinceros; las lágrimas si son el espejo del alma), para acto seguido levantarme y seguir cayéndome hasta aprender que las rocas del camino nos las ponemos nosotros mismos porque una línea recta era demasiado poco confusa como para ser una vida que vivir.

Soy la chica que nunca se fiará por completo de nadie, porque nunca confiaré en los que me miran a los ojos y son capaz de desnudarme sin tocarme.
Tengo que dejar de buscar la aprobación de los demás y empezar a comprenderlos mejor. Siempre he intentado imponerme ante todo, y de alguna manera desatar las cuerdas que nosotros mismos nos hemos atado al cuello, pero siempre está la mano que te ayuda y aprieta más el nudo: los que no te dejan expresar, sentir y vivir, los que nos imponen los cánones y las reglas a seguir y se aseguran de que ningún cordero salga del redil. ¿Cómo luchar contra eso, si incluso nuestros compañeros de rebaño nos callan?


Cuanto más veo, menos sé y más tengo que dejar ir, y creo que tampoco es esa la fórmula.

Quiero llegar a querer de verdad y que lo que me han enseñado no influya para nada: no quiero ser la sumisa ni la dominante, no quiero que una persona sea mi mundo ni enamorarme hasta morir por ello como Romeo. No quiero este amor enfermizo que nos venden los libros y las canciones de amor que nos hacen pensar en la persona amada hasta volvernos locos, ni quiero que me maltraten o me critiquen por una orientación sexual o por una forma de ser en la cama. Deseo que no me impongan un rol con mi pareja, que pueda ser como soy y que me acepten tal cual, que quieran a mis defectos como a mis virtudes y no intenten cambiarlos ni criticarlos, pero si discutirlos y estudiarlos para mejorar como pareja y como persona. Quería simplemente abrazar, no para sentirme llena ni completa, porque cada uno somos una única naranja, sino porque es un modo de descubrirse ante alguien y mostrarle que, aunque sea una posición vulnerable porque le estas mostrando tu corazón, puede acercarse, tocarte y que su olor te haga feliz. Tan simple como eso.
Y que si se acaba el amor, que por lo menos haya valido la pena coincidir.

Conseguiré amar con el corazón, el alma y la cabeza para querer mejor y de verdad.



(Y CUANDO DIGO “QUIERO”, ESTOY DICIENDO “VOY”).



20:36

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