19:21
Me
olvidé de vivir.
Tengo
que empezar a aceptarme como soy.
Y
es fácil de decir, lo hacemos constantemente, pero todos sabemos que
es una serpiente que se muerde su propia cola y al final se devora a
si misma.
Quiero
ser libre y mía, quiero no pertenecer a nadie que no sea yo y crecer
muchísimo, ampliar mis
vivencias y aprender de ellas. Quiero fallar
tantas veces como pueda, quedarme tirada en lo más profundo de esa
espiral y llorar a mares, porque creo que soy increíblemente bonita
cuando lloro por algo que me importa o me duele (porque los ojos que
lloran son sinceros; las lágrimas si son el espejo del alma), para
acto seguido levantarme y seguir cayéndome hasta aprender que las
rocas del camino nos las ponemos nosotros mismos porque una línea
recta era demasiado poco confusa como para ser una vida que vivir.
Soy la chica que nunca se fiará por completo de nadie, porque nunca confiaré en los que me miran a los ojos y son capaz de desnudarme sin tocarme.
Tengo
que dejar de buscar la aprobación de los demás y empezar a
comprenderlos mejor. Siempre he intentado imponerme ante todo, y de
alguna manera desatar las cuerdas que nosotros mismos nos hemos atado
al cuello, pero siempre está la mano que te ayuda y aprieta más el
nudo: los que no te dejan expresar, sentir y vivir, los que nos
imponen los cánones y las reglas a seguir y se aseguran de que
ningún cordero salga del redil. ¿Cómo luchar contra eso, si
incluso nuestros compañeros de rebaño nos callan?
Cuanto más veo, menos sé y más tengo que dejar ir, y creo que tampoco es esa la fórmula.
Quiero
llegar a querer de verdad y que lo que me han enseñado no influya
para nada: no quiero ser la sumisa ni la dominante, no quiero que una
persona sea mi mundo ni enamorarme hasta morir por ello como Romeo.
No quiero este amor enfermizo que nos venden los libros y las
canciones de amor que nos hacen pensar en la persona amada hasta
volvernos locos, ni quiero que me maltraten o me critiquen por una
orientación sexual o por una forma de ser en la cama. Deseo que no
me impongan un rol con mi pareja, que pueda ser como soy y que me
acepten tal cual, que quieran a mis defectos como a mis virtudes y no
intenten cambiarlos ni criticarlos, pero si discutirlos y estudiarlos
para mejorar como pareja y como persona. Quería simplemente abrazar,
no para sentirme llena ni completa, porque cada uno somos una única
naranja, sino porque es un modo de descubrirse ante alguien y
mostrarle que, aunque sea una posición vulnerable porque le estas
mostrando tu corazón, puede acercarse, tocarte y que su olor te haga
feliz. Tan simple como eso.
Y
que si se acaba el amor, que por lo menos haya valido la pena
coincidir.
Conseguiré amar con el corazón, el alma y la cabeza para querer mejor y de verdad.
Conseguiré amar con el corazón, el alma y la cabeza para querer mejor y de verdad.
(Y
CUANDO DIGO “QUIERO”, ESTOY DICIENDO “VOY”).
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