lunes, 29 de junio de 2015

Miedo

A veces, te das cuenta de que todo el mundo cree saber quien eres, y ese saber implica una posesión de secretos y recuerdos que, a la larga, te destrozan. A veces, ves complicidad, escuchas palabras de cariño. A veces te mienten, Te mientes. Te destrozas.
Y tu, como un camaleón, te adaptas, cambias según quieras o te convenga ser. Y al final, nadie sabe nada de ti, y tampoco les importa. Solo eres un eslabón más de la cadena trófica. Solo eres una mísera serpiente, que se arrastra, respira, traga y calla.
¿A quién vas a importarle, si incluso las palabras de amor se te atragantan?
Y es extraño, porque cuanto más sabes de ti, más te asustas. Y te preguntas, ¿qué es mejor, estar vacía, o que lo que esté dentro de ti dé miedo? Es decir, ¿qué es mejor, llegar a no sentir nada en absoluto para no hacerte daño, o sentir para no hacer daño?
¿Por qué dejo que me influyas tanto? ¿por qué te dejé escarbar tan hondo? ¿Por qué me rompiste?

Preguntas eternas. Respuesta: ninguna.

Lo curioso de todo esto, es que tal vez me guste, porque el hecho de preocuparme implica que tiene que haber algo ahí dentro. Es posible que no te haya perdonado, y que te odie, y que me culpe a mi misma por sentir esto, pero maduré. Sé que soy una persona, y no un monstruo. Sé que estos no viven debajo de tu cama, ni en el fondo del armario, sino que, tal vez, los creamos para no estar solos cuando todo está a oscuras. Porque es mejor creer que hay algo, que saber que estas completamente solo. Vacio.
Y que peor sensación, que creer que si alguien te conoce, pueda ser arrastrado al sin sentido que es tu vida, y que se lo lleve como la corriente de un rio desbordado en primavera, alejándolo... hasta perderlo.
Este es mi miedo, si te pierdo a ti, ¿qué me queda, aparte de mis preguntas sin respuesta, te quieros vacíos?
Si, suena tan tonto como parece. Serán solo divagaciones.



No hay comentarios:

Publicar un comentario