Septiembre y sus finales nos traerá nuestros principios. Eso diría un poeta, y seguramente solo él lo entendería.
La poesía es solo una enorme mentira, pero qué bonita es. La lluvia te hace sentir aquello que parecía dormido, ¿acaso no es eso más poesía que la propia poesía?
Solo quiero ser lo que te escribo, lo que quiero decir sin decirlo (que es, corazón cobarde, que quiero que alguien llegue a sentir como yo lo hago, de la manera más pura y más bonita que conozco, con lágrimas en los ojos, muchos mocos y una sonrisa estúpida en la cara, porque así es como quieren los niños pequeños, sin prejuicios y con todo su corazón). Que me quieran de verdad, a pesar del frío y la lluvia y más allá de lo que dejo ver de mi.
Volver a confiar en alguien es aterrador, sobretodo en un periodo tan corto de tiempo, pero no es culpa mía, lo juro, es que a mi corazón le vuelven loco los ojos bonitos como los tuyos, los más sinceros que ha visto en mucho tiempo, y no tiene nada mejor que hacer que salir corriendo detrás de ellos, siempre intentando agradarles, y dejarme aquí con un hueco tan grande que no sé ni que hacer con el.
Ahí fuera esta tronando, y parece que algo se ha roto aquí también. He recuperado a mi musa.
Sé que eres causa y efecto, que apagas y enciendes la llama cuando te da la gana, y eso cariño, quema el doble. En realidad todavía no sé quien eres, pero cuando vuelvas a casa, piel con piel, mente con mente, escarbando en ti profundamente, como se descubren los diamantes, voy a intentar averiguarlo. Quiero que no te arrepientas de mi, y en definitiva, quiero ser algo más que una silla ocupada en una clase enorme donde nadie se entera de nada (y sé que odias que piense así, pero con los tiempos que corren, no hay forma de cambiarlo).
Sigo sin entender el por qué de este miedo que tengo a que te vayas y te lleves contigo todo lo que doy y te daría si me dejases. El cielo es algo parecido al olor de tu tabaco desde que llegaste.
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