No somos un cuerpo, ni una talla. No somos los kilos de más ni de menos. No somos nuestros vicios, ni los mal tratadores, ni los maltratados. Tampoco un mal día, y menos aún, uno bueno. No me definen las palabras, ni las tuyas ni las mías, y tampoco los ojos que me ven. No soy tu chica, ni tu niña, ni tu nada. (Vaya, ni la tuya ni la mía). No somos nuestros miedos, cariño, ni nuestras marcas, somos lo que callamos y demostramos ser.
Prefiero ser LA sonrisa. Quiero decir, ese.. impulso que te lleva a abrazar a una persona, o la curiosidad por la que te giras para mirar a alguien (el culo, la vida, que mas da). Quiero ser una sonrisa reflejada en mil espejos, que aunque se rompan, porque siempre se rompen, siga quedando algo bonito de mi. Quiero que cada persona que me conozca se quede con algo mio (mi colonia, o un cachito de mi corazón, que para eso lo tenemos).
Querría ser una foto de la sonrisa con la que me levanto después de soñar contigo. Esa sonrisa, congelada en el tiempo. Así querría que me definieran.
¿Espectadores? El consuelo de los tontos. No me cansaré de decir que cambiamos, y sin embargo, dejamos que otros sean los dueños de nuestras vidas. Y nosotros dentro, mirando, arañando cada nervio, cada segundo de tu vida creyendo que la controlas cuando es ella la que te controla a ti. Menudo mundo de locos.
Lluvia, la puñetera tormenta que te cala hasta los pies, eso seremos.
Aquí fuera sigue lloviendo y haciendo frío. Las nubes van y vuelven. El sol a veces calienta y otras desaparece. Y tu estas aquí, aún no sé donde, pero conmigo, y la vida es un poquito mejor desde entonces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario